
Mientras que en España el gobierno trata de desenredar los enredos del pasado, en Nigeria el gobierno (digamos democrático) estudia rizar el rizo en lo que concierne a los homosexuales. Y la iglesia episcopal del país le apoya aduciendo que en Nigeria están rodeados por el Islám y que si no tienen mano dura con los homosexuales, la iglesia episcopal nigeriana desaparecería en ese país.
Según cuenta el NYT en un artículo acerca del arzobispo episcopal nigeriano Peter J. Akinola, el parlamento nigeriano estudia aprobar una ley que criminalizará el acto sexual entre dos hombres además de cualquier expresión pública de la identidad homosexual con penas de hasta cinco años de cárcel. También prohibirá el matrimonio homosexual y, según el departamente de Estado de EE UU, la ley que se planea tiene clausulas tan extremas que violarían los derecho humanos si se aprueba tal y como está ahora mismo redactada.
Si se interpreta estrictamente, la ley prohibirá que dos personas homosexuales puedan ir al cine o a cenar juntas además de permitír el arresto y encarcelamiento de personas miembros de organizaciones que provean de servicios sociales de diversos tipos, incluyendo particularmente a aquellas personas que socorren a los enfermos de SIDA. Y occidente, según el gobierno nigeriano, no puede dictar a Nigeria qué leyes aprobar, bajo pena de ser acusados de colonialismo. Que excusa tan pobre, pero eficaz a la vez.
El arzobispo Akinola tampoco se queda atrás. Ya es famoso por haberle dado la mano a un hombre homosexual en Nueva York y arrepentirse de ello delante de él en cuanto se enteró de que lo era.
También se está haciendo célebre por mandar curas nigerianos a los EE UU para que administren las congregaciones que están en desacuerdo con la postura semi civilizada de la fe anglicana (episcopal fuera del Reino Unido) con respecto a las personas homosexuales. Parece ser que en EE UU tienen su caldo de cultivo y el arzobispo se jacta de mandar misionarios africanos a occidente, y no al revés.
Nigeria y el odio de algunas confesiones para según qué personas no cesan de asombrarme. Y yo que pensaba que vivía en 2006 y no en 1006.