lunes 6 de julio de 2009

Perdidos en la tribu 2009

AOG, Madrid

Este domingo vi la final del programa "Perdidos en la tribu", un programa que se ha estado emitiendo en Cuatro desde el 3 de mayo. Abajo un clip del mismo.





Se trata de tres familias que son llevadas desde España hasta un destino exótico. Exótico al menos para los concursantes. No creo que ninguna de las tribus en cuestión se siente exótica en absoluto, y para ellos, seguramente, los exóticos son los que vienen de fuera.

He seguido más o menos el programa desde el principio. Se supone que el ganador es aquel que obtiene de la tribu en la que se aloja el distintivo de pertenecer a ella.


Los concursantes conviven con las tribus mentawai -oriundos de la selva indonesia-, himba -que viven en Nambia-, y bushman -que habitan en el Kalahari-, durante 21 días.

Desde el punto de vista antropológico, el programa me ha parecido fascinante. El ver como dos culturas chocan, se desprecian, y son incapaces de aceptar o incorporar algo foráneo fue fascinante.

Sí, sé que muchas de las situaciones son forzadas. Y que las familias hicieron lo que pudieron. En todas las tribus, tanto las domésticas como las extranjeras.

Aunque, hay que decirlo, hay tribus y hay tribus. Y también, hay familias y hay familias.

De las tres familias, la que más me decepcionó lo hizo por su constante hastío con la situación. No sé cómo lograron que la tribu en cuestión los llegara a considerar miembros de ella. Ni tampoco como no los mandaron a freir espárragos en más de una ocasión.


También es cierto que la tribu de esta familia en cuestión no era mi favorita. Siempre la percibí como hostil. Y cierto, la pobre familia que tuvo que convivir con ella lo tenía dificil.

Las otras dos familias, quien más quien menos, se adaptó a su manera a la situación. Tampoco me gustó mucho los destellos de hipocresía de algunas de las familias.

Una de ellas, tras ser dotada con un talonario por 50.000 euros, soltó que bueno, que si de ese dinero se podía volver a la tribu que lo harían. O no entendí algo, o el mensaje era una especie de intento a la buena educación.

Es decir, este dinero no nos alcanza para volver hasta ese sitio, o, bueeeno, claro, es que volver ahí.... Hubiese sido más elegante decir que o no podían, o que una y no más Santo Tomás. El fingir interés y bondad humana siempre queda mal.

Me preguntaba si la cadena tenía pensado volver a emitir la próxima temporada el programa. Sería interesante ver a familias más avispadas convivir con esos pobres individuos que viven en un estado muy próximo a la inocencia. Y la respuesta es que sí. Incluso están buscando familias para que participen.

¿Y qué hay que hacer? Llamar a un teléfono, y pagar 1,16
desde una red fija, o 1,51 desde el móvil. Iva incluído claro. También se puede mandar un email; ¡menos mal!

Sí, aunque se quieran cepillar a las hijas e hijos de cada familia. Eso es, supongo, de lo que más une a las familias.




domingo 5 de julio de 2009

Un día de julio versión italiana

AOG, Madrid

Hace unos años, yo tenía un amigo con el que compartía música. Solíamos quedar una vez al mes (que en verdad se convertía en 2 veces al año dado que vivíamos muy lejos en uno del otro), y llevábamos todos los CD's nuevos que tuviésemos. Igual que aquellos que de pequeño intercambian cromos, nosotros intercambiábamos música.

Por cada CD que yo llevaba, mi amigo llevaba 8. No exagero. Aunque ambos estábamos adictos a la música, su obsesión rebasaba la mía. No con creces, pero sí algo.

Total que al final él me daba tanta música que aún hoy, años después, estoy por escuchar todo lo que me dio.

Menciono esto porque desde hace unos días tengo en mente una canción de un cantante italiano: Biagio Antonacci.

Italia era su país fetiche, musicalmente hablando, como el mío lo es Francia.

La canción se titula "
Mi fai stare bene", y más abajo, incluyo un video. No el oficial. Procede del álbum del mismo nombre, publicado en 1998. Más o menos cuando mi amigo me lo prestó. Once años más tarde, lo escuché por primera vez....¡si fuese el único!

En fin.

El video oficial solo se puede ver aquí. La verdad es que es un poco antiguo, y los pelos del cantante, bueno, no diré nada. Menos mal que se cortó el pelo.



Esta es la letra:

Da quando tu, sei scesa dentro me
ho capito che non era bello niente, perché niente è come te......

E tu, in un quadro di VAN GOGH ti eri persa tra i sentieri....
ma dov'eri
prima di........TOCCARE ME..!!!!!!!!!!

Da quando poi ..... innamorati o no...
ho capito che eri come ti immaginavo
e che eri proprio te

MI FAI STARE BENE MI FAI STARE BENE
E DI STARE BENE NON MI STANCO MAI
MI FAI STARE BENE, MI FAI STARE BENE
sembri l'alba di un mondo...CHE SIAMO NOI

SCIABADA'

ricordo che ....giocavi insieme a me.. mi parlavi di un
amore misterioso ed io geloso poi di chi ? ............. DI ME!!!!!!!!
E NON MI ACCORGEVO CHE....
ero già nei tuoi pensieri, e non capivo, non volevo, NON LO SO!!

MI FAI STARE BENE MI FAI STARE BENE

Giocano i colori e non ti fermi mai
è bello ritornare, è bello per amore
in un giorno uguale non ti ho vista mai ...proprio mai
proprio mai...

SCIABADA'

MI FAI STARE BENE MI FAI STARE BENE
E DI STARE BENE .... NON MI STANCO ............ dai!
MI FAI STARE BENE, MI FAI STARE BENE
meglio di cosi non sono stato mai
mai..... E IO TI TENGO QUA............e io ti tengo qua!

¿Qué por qué me pongo a escribir esto? Pues porque llevos varios días deambulando por las calles de Madrid con el iPod encendido y escuchando esta canción una y otra vez. Y sin saber, al principio lo que decía. Simplemente me dejé llevar por la melodía. Hace unas horas encontré la letra por Internet.

¡Qué invento el Internet!

viernes 5 de junio de 2009

Biografías subliminales

AOG, Madrid

Surfeando en el facebook me encuentro con que algunos de mis cientos de amigos tienen miles de fotos metidas en sus álbumes. Creo que hay dos tipos: los que meten fotos de sí mismos, una tras otra, en cualquier sitio; y luego están los que meten fotos de sí mismos con toda su red social.

Los amigos, tíos, primos, novios, novias, ex parejas, con el perro, con las tías de Francia, con los padres, los hermanos, los amigos del colegio, de la oficina, de la otra oficina, de la primera oficina donde trabajaron, de la oficina donde les gustaría trabajar, de vacaciones en Roma, en Egipto, con las pirámides, en Colombia, con los indígenas del Perú, en Chicago y Nueva York, en el Gran Cañón, en las cataratas del Niagara, en los Roques, en los Roques con los amigos, en los Roques con un burro, en el avión que te trae y te lleva a los Roques, en el bar de la esquina.

Me pregunto qué tipo de persona hace una cosa, y qué tipo hace la otra. Ambas se me antojan como una acepción al protagonismo (añorado, perdido, deseado, olvidado) de cada individuo.

Las fotos cuentan una historia.

También están los que suben fotos de objetos. Miras sus álbumes y no hay referencias sociales. Hay cosas.

Ladrillos, perros, graffiti, trenes, platos, galletas chinas de la suerte, galletas Marías, llaveros, platos rotos, báteres, losas, cortinas, gnomos, lápices, lámparas, abrigos. En fin.

Objetos que borran a la persona pero que, quizá, la retratan de una manera más fiel que los otros dos tipos de imágenes: los autorretratos y las composiciones sociales de cada quien.

De las tres, creo que me define mejor ésta última designación. Si subiese fotos al facebook, creo que mayoritariamente serían de cosas y objetos.

Y dejaría que otro se molestase en descifrar el jeroglífico personal.

martes 24 de marzo de 2009

Los abrazos rotos

AOG, Madrid

Cuanto más mayor nos hacemos, más capacidad de aguante adquirimos. Cuando somos pequeños, las cosas nos gustan o no nos gustan. No solemos tener termino medio.

Luego, al hacernos mayores, poco a poco, dejamos de buscar el todo en las cosas, las personas, las parejas, el trabajo, en fin, nuestras vidas.

Mientras que en la juventud no entendíamos del todo como nos podría gustar algo que tenía cosas que no nos gustaban al 100%, por ejemplo, nos podía gustar una materia en general, pero no toda ella- como puede ser la geometría o la historia-, la incipiente madurez nos permite admirar las cosas a pesar de sus –en nuestros ojos-, fallos.

Nos puede gustar un coche, aunque esté abollado. Nos puede gustar un jersey en particular, aunque tenga un par de agujeros. Nos puede gustar una ciudad, a pesar de sus ciudadanos.

Algo parecido pasa con la última película de Almodóvar. Me gustan muchas partes, pero no es perfecta. Varios críticos han mencionado que el guión tiene agujeros. Creo que no se equivocan.

Es curioso el talento que tiene el director manchego para lustrar y hacer brillar una historia que, al terminar, deja algunos cabos sueltos, y otros brillan por su ausencia.

Los abrazos rotos es, para mí, una película que juega -y a veces se quema-, con la verosimilitud. No siempre está ahí. Y tiene muchas cosas que funcionan bien.

La música, los actores, las actrices, el decorado, las localizaciones (aunque no sé el por qué de Lanzarote, no creo que aporta mucho), el vestuario.

Quizá lo que más hecho en falta es la idea. Almodóvar es uno de esos directores que siembran una idea en cada película. El amor de una madre, el despecho, la indiferencia, el agrado, la inocencia, etc.

Sin embargo, esta cinta, si tiene una idea, no es una idea que yo haya visto. No digo que no esté, simplemente se me ha escapado.

Y paso ahora a los puntos del rodaje que más me han llamado la atención.

Primer punto:

El protagonista. Desde hace 14 años, se ha dejado de llamar Mateo Blanco y se ha cambiado de nombre para olvidar el pasado. Ahora se hace llamar Harry Caine. Muy interesante.

Pero el caso es que en España, es imposible que uno se llame de pila Mateo Blanco y que algún juzgado le permita cambiar de nombre, esté ciego o no.

Según el Código Civil, uno puede cambiar los apellidos de sitio, o puede utilizar los apellidos de los abuelos- uno paterno y otro materno-. Pero lo de pasar a ser Harry siendo Mateo, es difícil.

Imposible que Blanco pase a ser Caine. No en España, por desgracia.

Cierto, que dentro de la historia, se puede entender que es sólo su nombre artístico.

Pero estamos hablando de un señor que vive en España, y que es invidente y necesita ayuda para sobrevivir.

Si resulta que sólo los que le conocen le llaman así, pero que para cualquier gestión con el resto del país se sigue llamando igual, esto no se ve. Nos tenemos que creer que ahora se llama así para bien o para mal.

Repito, lo encuentro poco verosímil.

Luego, hay personajes que entran, pero no salen, y otros que no entran nunca en escena, y a veces sientes que faltan.

Segundo punto:

Hay escenas que en la vida real no se desarrollarían como lo hacen en la pantalla. Pocas personas se caen por las escaleras y se quedan mudas e inertes al llegar abajo.

Creo que antes que el miedo, llegaría la ira. Pero en esta cinta, la ira, cuando llega, llega a deshora. Llega mal. Y además, ya no hace falta cuando lo hace.

Tercer punto:

De las relaciones de los personajes, diré que hay algunas que cuestan creer tal y como el director nos las pinta.

No conozco a ningún hijo/a de madre soltera que se toma el descubrir la identidad de su padre como si nada, como si en vez de haberle dicho, "Fulano es tu padre," le dijeron, "y no te olvides de comprar lechuga para la cena". Inverosímil.

Hay cosas que no cuajan. No.

Cuarto punto:

La trama se desarrolla entre dos épocas, ambas muy bien filmadas. He leído varias críticas que tocan el autocanibalismo del autor; que habla de cine, de sí mismo, y se auto copia (aunque no todas las críticas son malas).

Me parece que a Esteban Murillo no le dirían esto.

¿Pero cómo Esteban? ¿Otra vez una virgen con niño ascendiendo a los cielos? ¿No sabes pintar otra cosa?

O a Velázquez, ¡Oh no! ¡Más meninas no!

No comprendo como puedan achacarle falta de imaginación a un artista que hace lo que sabe hacer bien y que además, ¡horror de los horrores!, haga siempre lo mismo.

Picasso. Chopin. Beethoven. Etc. No diré más.

Me sorprende también que en la pantalla la trama se desarrolle hasta un punto que, cualquiera diría que el director se ha dado cuenta de que no queda más película, y que hay que acabar esto ya.

Quinto punto:

El desarrollo del nudo me pareció precipitado y poco à propos de lo que estaba pasando.

Los catálisis de la acción a veces poco tienen que ver con su desarrollo. Es cierto que, a mi ver, en Los abrazos rotos hace falta algo más de re escritura por parte de su autor escribano. Su autor director hizo una muy buena labor.

Punto seis:

Es un placer ver a Rossy de Palma. En apenas unos segundos casi se come la película entera. Lo mismo hace Carmen Machi. ¿Quién lo hubiera dicho?



Por su parte, a Blanca Portillo le ha tocado un papel que se mueve entre el dolor, el ansia y la amargura. Diría que también la rabia, aunque no sé por qué está rabiosa. Una de esas cosas que faltan.

Es muy recomendable ver el último corto de Almodóvar, La concejala antropófaga. Está muy ligado a esta película. Un guiño muy personal y que se agradece.

Aquí lo pongo por si alguien quiere verlo.




Punto VII:

Hay personajes muy almodovarianos aquí y allá que traicionan la vena tragicómica del autor. Y menos mal que lo hacen.

Son aquellos que nos regalan frases que se harán parte del credo del cineasta. Aquellos que nos regalan no sólo lo que dicen, sino el cómo lo dicen que pronto repetiremos en reunión con algún amigo.

Penélope Cruz está soberbia durante la película. Frágil y falsa a la vez. Un placer.

Apartado octavo:

Quizá mi única crítica, la que más me duele hacer, pero la que más siento, es que en esta obra, conviven dos películas. Una que hace de hilo conductor, y otra la película en sí. Es una pena que al encenderse las luces, uno se queda con las ganas de haber visto Chicas y Maletas, en vez de Los abrazos rotos. Es la que más me interesó; parecía la más divertida.

Es como cuando un abrigo de lujo deja entrever un vestido de gala asombroso por debajo, entre botón y ojales.

El abrigo no está mal del todo, pero lo que de verdad nos va a dejar despampanados es el traje de noche de diseño que se deja entrever.

Creo que esta metáfora remata mejor que cualquier otra esta última obra del maestro Almodóvar.

domingo 15 de marzo de 2009

Gran Torino

AOG, Madrid

Hay cosas que a un director se le pueden permitir dentro de lo llamado cine de autor. Se puede permitir que un personaje sea representado por dos actrices en la misma película, como hizo Buñuel con Cet Obscur Objet du Désir con Ángela Molina y Carole Bouquet en el papel de Conchita.

También se pueden permitir los estados incesantes de sueños y flashbacks de la filmografía de Bergman.

Pero hay cosas que cuesta trabajo de adular dentro de la clasificacion "cine de autor". Gran Torino, de Clint Eastwood, es una de ellas.

Se trata de una película en la cual el personaje no hace más que gruñir cada vez que ve un vecino de la etnia Hmong. La gente en la sala se reía.

No me extraña, parecía más un episodio de "Aquí no hay quien viva" que una película seria.

Pero bueno, partiendo de la base que no es una película que yo tacharía de séria, puede uno tragarse los gruñidos y los escupitajos constantes de Walt (así se llama el personaje) que hacen las veces de metáfora masculina.

Entre las cosas que menos me gustaron de la película se encuentra el hecho de que, casi desde el principio sabes de qué va a ir la misma. Es demasiado auto didáctica. No hay sorpresas, y, al final, tampoco hay pathos.

Lo que el director nos muestra es bastante parecido a lo que tú piensas que va a ocurrir. Y ocurre. Y acaba la película.

Entre principio y fin, a veces parece que lo que estamos viendo es la versión post Guerra de Vietnam de un episodio de Heidi, con Pedro y señorita Rottenmeier (en forma de cura católico empeñado en sustraer una confesión de Walt como sea) incluidos. Cuesta tomarse la película en serio, y es una pena porque empieza bien y quieres que la cosa te guste. Pero cuesta.

Se trata de la vida de un veterano de la Guerra de Corea que vive en un barrio de Cleveland, Ohio, venido a menos y de mayoría Hmong.

Él comete un acto de valentía y los vecinos lo elevan a héroe del barrio, algo que él no soporta. Entre toma y toma, se pelea con ellos, con la iglesia, con la versión doméstica de los Latin Kings de Cleveland, se corta el pelo con un barbero cachondo, se pasa de recista (pero con corazón, no lo olvidemos) y se pelea con sus hijos, a quienes no entiende y tampoco se sabe si ama o no. Y viceversa. Claro, nada de esto lleva explicación, es así y punto.

Moralina por aquí, Historia de dos ciudades por alla... en fin, después de Million Dollar Baby y el binomio Flags of our fathers/ Letters from Iwo Jima esperaba algo mejor.

Creo que lo que más me gustó fue la canción del final cuando la canta Jamie cullum, porque cuando la empieza a cantar Eastwood no pude contener la risa.



Hay cantantes que actuan y actores que cantan. Y también hay cantantes que no saben actuar y actores que no saben cantar. Sé que Eastwood sabe hacer cosas mejores.








viernes 13 de marzo de 2009

Falconer Vs. Ryanair

AOG, Madrid

Me gustaría decir que la conversación que tuve el pasado lunes ocurrió en los cielos, sólo porque le da más glamour al asunto, pero en verdad ocurrió en tierra.

Resulta que en el vuelo a Londres se sentó a mi lado un señor que resultó ser amigo (o pareja) de un director de cine, que también volaba en el mismo avión. Para poder pasar a su asiento, me tuve que levantar, libro en mano, y, al hacerlo, su otro amigo se molestó mucho por ver qué estaba leyendo.

-Ese libro es buenísimo- me dijo.

-De momento no lo dudo.

-Es un muy buen autor.

-Estoy de acuerdo.

-¿Por donde vas?

-Acaban de empezar los disturbios.

-No te defraudará.

-No creo que lo haga.

Sonrisas, sonrisas, y, mientras los co-pasajeros quieren sentarse, estamos dos pseudo-intelectuales discutiendo los pormenores de Falconer, de John Cheever.

Al llegar a tierra, mi compañero de fila, al ver mi cara de asco cuando la aerolínea tocó la trompeta que anuncia que, una vez más, el vuelo ha llegado a la hora, empezó a despotricar contra ésta.

Resumiendo:

-Al final nos cobrarán por comprar los tapones de oídos que nos permitirán no escuchar los anuncios incesantes de esta gente.

Y no creo que se equivoque.

Además de dar la brasa todo el vuelo, lo hacen a todo volumen.

Al final acabamos hablando los dos, mientras el avión se dirigía a la terminal (algo que no logró, aparcando en mitad de la pista- es más barato-) de la novela en cuestión.

Su compañero/pareja (¿?) estaba interesado en transplantar la novela al cine. Por su parte, él me confesó que le encantaría escribir como Cheever.

-Pero no lo conseguiré nunca. No tengo el talento-, me dijo.

Recuerdo a una de mis profesoras de inglés, Ms. Clarke. Además de inculcar en mi el profundo amor que siento por la poesía de Whitman cuando tenía unos 14 años, nos decía siempre que la mejor manera de desarrollar nuestro estilo, era copiando a los grandes escritores.

Fue la primera persona, fuera de mi entorno familiar, que me apoyó a escribir. Que pensaba que no lo hacía mal del todo.

-Con el tiempo su estilo se convierte en vuestro, que será, siempre, distinto del original-, nos dijo una y otra vez.

Siempre he vivido con esas palabras, tanto en la literatura como en cualquier otro arte.

Ayer vi una entrevista a Gabo que grabé en Londres hace unos 3 años. Hablaba de Kafka y lo que esto supuso para él. Le marcó.

Ya somos dos, aunque en verdad seremos dos millones. O más.

Londres y los próximos Ryanairs

Ya en la ciudad del Támesis, hablando con un amigo, me comenta –respecto del tema-, que su Chairman ha dicho que dentro de un par de años podemos esperar que se cobre por utilizar el WC en pleno vuelo.

Una libra, ni más ni menos.

sábado 28 de febrero de 2009

Vicky, Cristina, Barcelona

AOG, Madrid

Es difícil definir un estilo, aunque es más fácil reconocerlo. Cierto es que, una vez clasificado, tendemos a decir que algo es o no de ese estilo por ver en la obra en sí trazos y pistas que clasificamos fácilmente y de acuerdo con el canon que tenemos en mente.


Hay estilos musicales, de moda, de pintura, de cine, de coche, de vida, de hacer una tortilla de patatas, en fin, todo aquello que sea cultura es un estilo a conocer, amar, odiar, desvelar, apreciar. Incluso ignorar.


Woody Allen tiene un estilo de hacer películas. Sus detractores (en Europa pocos, en EEUU, más), dirían que se repite ad infinitum.

No estoy de acuerdo. Ante las críticas de ‘es que siempre hace lo mismo’, suelo pensar ‘sí, por eso es él/ella’.

¿Acaso no nos repetimos todos, todos los días?


Ayer fui a ver su última obra, por la cual Penélope Cruz ganó un oscar como mejor actriz de reparto.

Espero de corazón que se lo hayan dado por el performance que dio en Volver, y no por el performance que da en la última de Woody Allen.

Vicky, Cristina, Barcelona


He leído varias críticas de la película. Algunas buenas, la mayoría malas. He de sumar mi punto de vista a las segundas.

Menudo tostón.

Lo primero que me pareció extraño, esto puede ser culpa del cine y no su director (aunque nunca lo sabré pues no pienso volver a ver esta película), es que muchas de las tomas no están enfocadas. Me pareció algo insólito.


Segundo, toda la película es del mismo tono. Caramelo Brown. Algo repetitivo e innecesario. Un mismo color no puede acompañar las distintas emociones y acciones.


Tercero, ya sé que es Woody Allen, pero el guión no era verosímil del todo. El personaje de Bardém no es creíble al principio.


Scarlett Johansen da la impresión de estar participando en otra película a veces.


Y hasta que no aparece Penélope Cruz, no pasa nada en ésta.

Y menos mal que aparece porque hasta ese punto parece un dialogo interminable poblado de algunas de las neuras del susodicho director.


Me parecieron curiosos los diálogos de las peleas en castellano entre Cruz y Bardém. No me creí ninguno. Parecían sacados de primero de Actuación.


No sé si Allen los escribió y los mandó traducir, o si (para mí lo más probable) les dijo que improvisaran una pelea sin más.


Hay que decir que no todos los artistas saben improvisar, algo para mí sine qua non para desarrollar bien la labor de actor.


No sé si Penélope y Javier lo sabrán hacer, pero por lo que se ve en pantalla, diría que no. O no mucho. O no les gusta. O ese día no estaban en forma.

He leído que Almodóvar a veces improvisa las escenas.

En Todo sobre mi madre, una de las escenas entre Penélope Cruz y Marisa Paredes está improvisada. Y es natural.

¿Quizá fue más culpa del director?


Y luego están los "fallos"


No quiero enumerarlos todos, pero que me expliquen por favor cómo se puede ser de Oviedo (por cierto, gracias Woody por ser el primer director de cine de EEUU en explayar la ciudad asturiana en el subconsciente de EEUU), y ser catalán.


Porque uno de los personajes resulta ser un pintor nacido en Asturias, que vive en Barcelona (pintor millonario por cierto, porque además de tener una mansión en Pedralbes, sabe pilotar un avión, y conduce un Alfa Romeo descapotable), al cual el personaje de Vicky (¿o es Cristina?) tacha de catalán.


No espero que el señor Allen sepa la diferencia entre Asturias y Cataluña.

Sí esperaría de su equipo (por no decir el reparto), que alguien le dijese que Asturias es un sitio, y Cataluña otro.

Y que no se puede ser asturiano y ser catalán. Se puede ser perfectamente asturiano-catalán. O catalán-asturiano.

Por no hablar del personaje del padre de Bardém.

El señor es poeta y vive en una especie de casona asturiana/ masía de lujo con bastante terreno.

Y, por cierto, no publica su poesía. Porque odia a la humanidad porque no saben del amor.

¿No es hilarante?

Y encima hay que creerse que este señor, quien confiesa estar enamorado de la ex mujer de su hijo (tragedia griega barata 2009), es el padre de Bardém. Decir que no había química entre ambos es decir poco.

Barcelona City

También me han dicho varias personas que Barcelona sale monísima; yo no diría lo mismo.

Parque Güell, La Pedrera, Pedralbes y sus cuestas, algún callejón del Raval y el Born, alguna fuente gótica, y para de contar.

¡Ah sí! y las Ramblas, aunque con los carteristas fuera de la toma.

Al final, uno sale del cine pensando en la película y preguntándose el resumen de la misma.

Bueno, pues resulta que dos chicas van a España, y, bueno, al final, vuelven de España, y en el inter, o pasa poco, o no pasa mucho, o pasa algo pero no se sabe del todo el qué, o…bueno no sé.

No la puedo acusar de no tener trama, pero sí diría que no tiene mucha.