sábado, 28 de febrero de 2009

Vicky, Cristina, Barcelona

AOG, Madrid

Es difícil definir un estilo, aunque es más fácil reconocerlo. Cierto es que, una vez clasificado, tendemos a decir que algo es o no de ese estilo por ver en la obra en sí trazos y pistas que clasificamos fácilmente y de acuerdo con el canon que tenemos en mente.


Hay estilos musicales, de moda, de pintura, de cine, de coche, de vida, de hacer una tortilla de patatas, en fin, todo aquello que sea cultura es un estilo a conocer, amar, odiar, desvelar, apreciar. Incluso ignorar.


Woody Allen tiene un estilo de hacer películas. Sus detractores (en Europa pocos, en EEUU, más), dirían que se repite ad infinitum.

No estoy de acuerdo. Ante las críticas de ‘es que siempre hace lo mismo’, suelo pensar ‘sí, por eso es él/ella’.

¿Acaso no nos repetimos todos, todos los días?


Ayer fui a ver su última obra, por la cual Penélope Cruz ganó un oscar como mejor actriz de reparto.

Espero de corazón que se lo hayan dado por el performance que dio en Volver, y no por el performance que da en la última de Woody Allen.

Vicky, Cristina, Barcelona


He leído varias críticas de la película. Algunas buenas, la mayoría malas. He de sumar mi punto de vista a las segundas.

Menudo tostón.

Lo primero que me pareció extraño, esto puede ser culpa del cine y no su director (aunque nunca lo sabré pues no pienso volver a ver esta película), es que muchas de las tomas no están enfocadas. Me pareció algo insólito.


Segundo, toda la película es del mismo tono. Caramelo Brown. Algo repetitivo e innecesario. Un mismo color no puede acompañar las distintas emociones y acciones.


Tercero, ya sé que es Woody Allen, pero el guión no era verosímil del todo. El personaje de Bardém no es creíble al principio.


Scarlett Johansen da la impresión de estar participando en otra película a veces.


Y hasta que no aparece Penélope Cruz, no pasa nada en ésta.

Y menos mal que aparece porque hasta ese punto parece un dialogo interminable poblado de algunas de las neuras del susodicho director.


Me parecieron curiosos los diálogos de las peleas en castellano entre Cruz y Bardém. No me creí ninguno. Parecían sacados de primero de Actuación.


No sé si Allen los escribió y los mandó traducir, o si (para mí lo más probable) les dijo que improvisaran una pelea sin más.


Hay que decir que no todos los artistas saben improvisar, algo para mí sine qua non para desarrollar bien la labor de actor.


No sé si Penélope y Javier lo sabrán hacer, pero por lo que se ve en pantalla, diría que no. O no mucho. O no les gusta. O ese día no estaban en forma.

He leído que Almodóvar a veces improvisa las escenas.

En Todo sobre mi madre, una de las escenas entre Penélope Cruz y Marisa Paredes está improvisada. Y es natural.

¿Quizá fue más culpa del director?


Y luego están los "fallos"


No quiero enumerarlos todos, pero que me expliquen por favor cómo se puede ser de Oviedo (por cierto, gracias Woody por ser el primer director de cine de EEUU en explayar la ciudad asturiana en el subconsciente de EEUU), y ser catalán.


Porque uno de los personajes resulta ser un pintor nacido en Asturias, que vive en Barcelona (pintor millonario por cierto, porque además de tener una mansión en Pedralbes, sabe pilotar un avión, y conduce un Alfa Romeo descapotable), al cual el personaje de Vicky (¿o es Cristina?) tacha de catalán.


No espero que el señor Allen sepa la diferencia entre Asturias y Cataluña.

Sí esperaría de su equipo (por no decir el reparto), que alguien le dijese que Asturias es un sitio, y Cataluña otro.

Y que no se puede ser asturiano y ser catalán. Se puede ser perfectamente asturiano-catalán. O catalán-asturiano.

Por no hablar del personaje del padre de Bardém.

El señor es poeta y vive en una especie de casona asturiana/ masía de lujo con bastante terreno.

Y, por cierto, no publica su poesía. Porque odia a la humanidad porque no saben del amor.

¿No es hilarante?

Y encima hay que creerse que este señor, quien confiesa estar enamorado de la ex mujer de su hijo (tragedia griega barata 2009), es el padre de Bardém. Decir que no había química entre ambos es decir poco.

Barcelona City

También me han dicho varias personas que Barcelona sale monísima; yo no diría lo mismo.

Parque Güell, La Pedrera, Pedralbes y sus cuestas, algún callejón del Raval y el Born, alguna fuente gótica, y para de contar.

¡Ah sí! y las Ramblas, aunque con los carteristas fuera de la toma.

Al final, uno sale del cine pensando en la película y preguntándose el resumen de la misma.

Bueno, pues resulta que dos chicas van a España, y, bueno, al final, vuelven de España, y en el inter, o pasa poco, o no pasa mucho, o pasa algo pero no se sabe del todo el qué, o…bueno no sé.

No la puedo acusar de no tener trama, pero sí diría que no tiene mucha.

2 comentarios:

david guzmán sanjurjo dijo...

vengo a aludar sin mucho tiempo
ya después me pasearé

Ynot dijo...

Cuando gustes :o)