lunes, 5 de abril de 2010

Y una que quizá recupere…


AOG, Madrid


 

Hace unos días, escribí acerca de una amiga que perdí para siempre. Hoy lo haré sobre una que está en la frontera. 

Ella y yo tuvimos un altercado verbal hace un año más o menos. Las razones esgrimidas en su momento no importan ya. Al menos no para mí, y creo que tampoco para ella.

Llegamos a pedirnos disculpas unos días después, pero algo había muerto. Lo matamos entre los dos. 

Desde entonces, el contacto ha sido formal, seco y protocolario. Cumpleaños; navidades; poco más.

Este pasado jueves me llamó y quedamos para quedar.
Quizá quedemos esta semana. Quizá no. Nunca se sabe. 

Me alegré en un principio de que me hubiese llamado. Fue todo un honor, dada nuestra carrera hasta el momento. 

Siempre me ha parecido curioso ese dicho que dice que somos capaces de perdonar a un enemigo, pero no de hacer lo mismo con un amigo.

¿Por qué somos así?


No entiendo de nuestras razones humanas. Preferimos quedar a bien con el que nos hizo daño, pero nos era ajeno, que quedar bien con quien nos quiso, y era próximo.


 Y no es que yo no haya dado en otros momentos señales de interés, y que no haya establecido las apropiadas cabezas de playa. 

Pero…

4 comentarios:

El GatoPardo dijo...

...no olvides que el perdón es lo divino
y errar a veces suele ser humano...
Esto lo dice Fito Paez, y para ser sincero, estoy completamente de acuerdo con él.
El hombre no ha de ser capaz de enlutarse con el velo del perdón ni mucho menos de la equivocación.
Aunque eso a nadie le llegue a importar...
Un abrazo.

Lena dijo...

Nos duele más el desencuentro con aquel que queremos...
Se rompe algo, como dices, y es irreparable.
Queda en la lengua un retrogusto a decepción...queda en el paladar un cáctus...no olvidamos.
Las cosas cambian, no es malo...

Un beso

Ynot dijo...

Gracias Gatopardo, tienes razón en lo que dices.

Ynot dijo...

Lena, ojala no fuese así y pudiésemos ser mejor persona de lo que somos. Pero no podemos con nosotros mismos. Somos nuestro mejor/peor adversario, ¿no?

Un abrazo