martes, 30 de octubre de 2007

Una ampliación para el Prado

AOG, Madrid

No sé si soy yo, o si son los demás. No sé por qué me veo sólo en este punto de vista, pero creo que si no lo digo exploto.

Amén de que todas las comparaciones son odiosas, no puedo sino pensar en como se gestionan ciertas cosas en un sitio, y como lo hacemos en España.

Me refiero a la ampliación del Museo del Prado, un proyecto cuyo presupuesto original de 42,6 millones de euros se ha visto ampliado hasta 152,4.

No veo críticas por ninguna parte, pero para mí, por mucho que sea la pinacoteca española de referencia mundial, me parece vergonzoso.

Pero no es eso lo que me crispa. Tampoco el que haya sido Rafael Moneo el elegido para llevar a cabo esta ampliación, un arquitecto tan monotemático en lo arquitectónico como Calatrava aunque con menos gracia.

Y eso que en España sobran los buenos arquitectos. No hay que más que mirar a Cervera & Pioz que han proyectado una torre de 300 pisos para Shanghai. La llamada torre biónica.

Sí, cierto, me parece poco interesante su elección, por no decir nada de su (poco) súper interesante cubo de ladrillos rojos detrás del Prado. Alguien con más imaginación tuvo el buen gusto de pedir a Jean Nouvel que ampliase el Reina Sofía. Y no lo hizo utilizando ladrillos descubiertos. Pero aún así, puedo tolerar que Moneo haya hecho lo que ha hecho.


Lo que más me hierve la sangre es la ubicación de la extensión. Creo que se ha perdido una muy buena oportunidad para el arte y la cultura en Madrid.

Mientras que en Londres, la Tate Gallery compró una vieja planta de energía en la orilla sur del Támesis para plantar su propia ampliación, la Tate Modern, en el Prado, empotran la extensión por detrás.

Así podemos asegurar que: Uno- nadie la vea desde el paseo del Prado, dos- quite protagonismo a la iglesia de Los Jerónimos e incomode al edificio de Villanueva por ese lado, y tres- sea de extensión mínima.

El museo se queja de que no tener sitio para exponer su amplísima colección, y construye un edificio que, además de caro, es pequeño.

¿Cuánto costará la siguiente ampliación?

Campos por doquier

Es curioso que en una ciudad como Madrid, que está rodeada de kilómetro tras kilómetro de campo de ovejas, tanto el Gobierno, como el ayuntamiento, (creo que de esta se ha salvado la comunidad por los pelos al montar la asamblea de Madrid lejos del centro), piensen que lo mejor que se puede hacer para explayar la ciudad allende sus fronteras, es concentrar TODO lo que sea de interés dentro de la denominada almendra. Es decir, todo al centro.

¿Dónde se abre la sede del Instituto Cervantes? En el centro de Madrid.

¿Dónde se abrió el Reina Sofía? En el centro de Madrid. ¿Y su ampliación? Al lado. ¡Qué original!

¿Dónde están los ministerios?

¿Dónde se están construyendo los cuatro nuevos rascacielos de Madrid? No, no en el centro, pero si al lado del centro.

Etcétera &c. &c.


Y mira que Madrid es extensa y ancha. Mira que tiene municipios donde la extensión del Prado les hubiera venido de perlas. Mira que hay zonas de Madrid que no tienen un ápice de interés arquitectónico donde los ciudadanos se ven forzados a vivir rodeados de ladrillos que no estarían fuera de lugar en la Varsovia comunista, o en Berlín del este.

No lo entiendo.

¿No hubiera sido mejor que la extensión del Prado se hubiese construido en Parla? ¿O en Vallecas? ¿Montecarmelo? ¿Por qué no? No es tan descabellado.

¿Soy yo el único que piensa así?

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