lunes, 5 de enero de 2009

Retos para un presidente: la economía de EEUU en el 2009

AOG, Madrid


La reducción de los préstamos amenaza ya los créditos interbancarios y a otras instituciones financieras

Las Claves

Los 700.000 millones de dólares del Programa de Rescate no serán suficientes para reavivar una economía que da signos claros de debilidad

La disminución de capital en la banca podría causar una muy grave recesión, pero, según los expertos, no una depresión

Las Datos

La actual crisis económica ha llevado a numerosos expertos a afirmar que Wall Street ha dejado de ser el referente financiero mundial

A lo largo del 2009 se perderán cerca de cuatro millones de empleos en EEUU, y el índice de paro puede llegar a rondar el 9 % de la población activa


Para muchos, " Made in the USA " ya no sólo significa música, moda, cine y Rock & Roll, ahora también se asocia al origen de la crisis financiera que sacudió al mundo en el 2008, que seguirá haciéndolo en el 2009 y, quizá, algunos años más. El génesis de esta situación se encuentra en la banca comercial del gigante estadounidense la cual prestó miles de millones de dólares para que muchas personas -con pocos medios para devolver el préstamo-, pudiesen comprarse una casa o un coche. Estos préstamos, conocidos entre los estadounidenses como easy money , o dinero fácil, elevó el precio de la vivienda en EEUU, el cual se disparó aún más cuando los especuladores que la compraban esperaban unas ganancias aún más altas. Cuando la política prestamista cambió entre el 2006 y el 2007, el precio de la vivienda empezó a caer y lo que había sido una bonanza se convirtió rápidamente en un escándalo cuando empezaron a surgir las famosas hipotecas basura, o subprime.

El presidente Obama encarará en el 2009 cuatro retos económicos que definirán su mandato. Tras la caída de los préstamos familiares, el primer reto será la disminución acrecentada del consumo privado, que se verá acentuado por la menor adquisición de viviendas, automóviles y otros bienes duraderos, y el cual, caerá en picado.

En segundo lugar, muchos propietarios de vivienda empezarán a tener problemas con las hipotecas y los préstamos bancarios y se incrementará la morosidad, especialmente cuando el valor de la vivienda caiga por debajo del precio de adquisición.

La banca presentará el tercer reto. Según empiece a caer su capital tras la condonación de las hipotecas basura y los préstamos personales, sus líneas de préstamos se verán afectadas. Estas pérdidas de capital llevarán a la bancarrota a más entidades financieras o forzaran las fusiones con los bancos más solventes.

Por último, la reducción de los préstamos amenaza ya hasta los créditos interbancarios y a otras instituciones a corto plazo.

De las cuatro amenazas la cuarta es la peor. Si los mercados monetarios y comerciales fallan, o se paralizan, la economía puede colapsarse severamente ya que las empresas solventes serían incapaces de atraer inversores o capital circulante.

Ese tipo de colapso de la liquidez fue la razón principal por la cual los ingresos de las economías asiáticas se vieron reducidos alrededor de un 10% entre 1997 y 1998 y por la cual la economía de EEUU cayó un 25% durante la Depresión de los años 1930.

La tercera amenaza, la disminución de capital en la banca, podría causar una muy grave recesión, pero, según los expertos, no una depresión.

El paro podría dispararse hasta el 10%, lo cual produciría graves apuros sociales. La caída de capital en la banca a causa de las malas hipotecas ya está forzando a que las entidades recorten los créditos pendientes ya que deben mantener sus préstamos dentro de los parámetros de sus posibilidades capitales.

Los grandes proyectos de inversión, como la adquisición de nuevos inmuebles o maquinaria, se están viendo aplazados o, en el mejor de los casos, reducidos. Algunas empresas no financieras también irán a la bancarrota.

La segunda amenaza, la angustia de los hipotecados, se sentirá en millones de hogares, especialmente aquellos que hayan obtenido grandes préstamos últimamente. Muchos perderán sus hogares; otros se irán a la bancarrota. Algunos, los que menos, verán sus condiciones de crédito mejoradas tras renegociar sus deudas con el banco.

Los consumidores empezarán a ahorrar de nuevo tras años de vivir del crédito. Esta tendencia no será algo malo a la larga, pero será dolorosa para muchos a corto plazo.

La primera amenaza, el recorte en la venta de vivienda y otros bienes, es el puzzle de la economía estadounidense al que le faltarán algunas piezas. El inventario de viviendas sin vender ya es importante por lo que la demanda y construcción de viviendas se mantendrá baja durante muchos años.

El gasto en electrodomésticos y automóviles también se está frenando en el país. Estas consecuencias de la crisis son difíciles de esquivar y forzarán al país a encarar, cuando menos, una ligera recesión, con la subida temporal del paro hasta un 8%.

A pesar de los planes de rescate a la banca y el sector automovilístico (del cual dependen unos 3 millones de trabajadores), el principal propósito de la nueva administración no debe ser el de prevenir una recesión porque, quizá ya es muy tarde para ello. Tampoco lo debe ser el de rescatar a todos los bancos.

La economía de EEUU ha adquirido, tras varios años de desregulación, demasiados desequilibrios en su haber: la deuda por consumo, un sector de la construcción demasiado extenso, el deterioro del capital bancario, como para evitar una desaceleración económica o una racionalización presupuestaria del sector bancario.

El propósito de la administración Obama en el 2009 ha de ser principalmente el evitar un colapso de la economía o una recesión prolongada.

El Gobierno y la Fed deben prevenir el colapso de una falta de capital operativo permitiendo medidas, como préstamos a corto plazo, que mantendrán el mercado monetario, los préstamos interbancarios, y el funcionamiento equilibrado de las inversiones en activo del mercado monetario.

Algo para lo cual tienen las herramientas adecuadas y que deberían utilizar de manera agresiva.

La administración también debería promover la recapitalización del sistema bancario para que los préstamos bancarios no se vean reducidos en los próximos años. El Gobierno puede inyectar capital público en la banca y puede presionar y tentar a los bancos a adquirir más capital privado.

Desempleo

Por último, durante su estancia en Hawai, el presidente electo de Estados Unidos, anunció la creación de un grupo de trabajo para defender a la clase media, aumentando a tres millones sus objetivos para la creación o mantenimiento del empleo.

Según varios analistas, a lo largo del 2009 se perderán cerca de cuatro millones de empleos en EEUU, y el índice de paro puede llegar a rondar el 10% de la población activa, frente al 6,7% actual.

Según muchos analistas, el rescate de 700.000 millones de dólares propuesto por Bush no se adecua del todo en los problemas de liquidez o recapitalización, y aunque esa legislación es mejor que nada para evitar el pánico, la labor de estabilización y recapitalización del sistema bancario tendrá que esperar a la próxima administración y la Reserva Federal deberá de evitar agresivamente el colapso de la liquidez en el sistema.

La actual crisis económica ha llevado a numerosos expertos a afirmar que Wall Street ha dejado de ser el referente financiero mundial, y el último informe sobre "tendencias globales" del Consejo Nacional de Inteligencia de EEUU estima que en el 2025 puede haber un mundo multipolar.

¿Un plan Obama?

El presidente electo ha comenzado a pergeñar con los líderes del Congreso, de mayoría demócrata, un plan de estímulo económico por un valor muy superior a lo pensado inicialmente y que podría rondar los 700.000 millones de dólares.

El programa, que funcionarios del equipo de transición abordaron a finales del mes de diciembre con representantes del Congreso, prevé fomentar el empleo mediante la inversión en infraestructuras, nuevas tecnologías y energías alternativas y contaría con una serie de mecanismos para garantizar que sus fondos se usan de manera efectiva y transparente, aseguraron las fuentes.

Obama anunció la formación de un grupo de trabajo, encabezado por Biden, que tendrá como objetivo proponer medidas para fortalecer la clase media.

"Mi Administración estará completamente comprometida con el futuro de las clases media y trabajadora de Estados Unidos. Estarán en el centro y serán la prioridad de nuestro trabajo en la Casa Blanca. Este grupo de trabajo será un vehículo que utilizaremos para garantizar que nunca olvidamos ese compromiso", destacó el presidente electo.

Ese grupo, según Nick Shapiro, portavoz del equipo de transición de Obama, tendrá como meta, entre otras cosas, la conciliación del trabajo y la vida familiar; la protección de los ingresos de las familias medias y la expansión de las oportunidades educativas.

Además de Biden, el equipo estará formado, entre otros, por los secretarios de Trabajo, Salud, Educación y Comercio.

Según ha manifestado el presidente electo, su plan económico no será hecho "a la vieja manera de Washington", ya que su administración no sólo "tirará dinero al problema".

El plan se enfocará en un "esfuerzo masivo" para remodelar y construir edificios públicos con más eficiencia energética y que la construcción de carreteras, puentes y escuelas respondan a las necesidades tecnológicas del siglo XXI.

viernes, 2 de enero de 2009

Turmalinas londinenses...

AOG, Madrid

He vuelto. Con vida. A pesar de los designios de Ryanair y su equipo. He sobrevivido y me he salido con la mía. Pero el universo es una espada de Damocles, y tanto te da que te quita.

Karma lo llaman algunos.


Llegué al aeropuerto de Stansted medio dormido –eran las 06:40 de la mañana-, y me acerqué al mostrador de la low cost para facturar mi equipaje. Lo primero que vi fue la enorme cola de gente pagando sobrepeso y llenando los bolsillos de la compañía aérea irlandesa. La cara de cabreo de muchos de ellos era de esperar.

Buena manera de empezar el año.

Pensé, bueno, te toca pagar por traer ochocientos mil kilos en libros y quesos. Sí. Quesos. Estuve en el Tesco y me volví loco, lácteamente hablando. Era fin de año. ¿Qué podía hacer?

El caso es que ahora, hay que hacer el check-in primero en una máquina y luego te piras o vas a dejar el equipaje que espero hayas tenido la audacia de haber pagado por él por internet y no ahí en persona.

Pero no es que todo esto esté escrito de manera que se vea bien. Los mostradores, es cierto, te ponen todos que sólo están para dejar el equipaje. Esto, descubrí más tarde, era mentira.


Me acerqué a la rubia de botella de turno para facturar y fui informado de que tenía que ir a la máquina. “Ya no facturamos en el mostrador”, me dijo.

Al volver, quiso el destino que la misma persona me atendiese. Tiene 10 kilos de más. Son 90 libras.”

Ante el monto me asusté y me quedé atónito unos segundos.

Mi falta de respuesta la convenció de que pagaría pues, habrá pensado, 'turista no anglo parlante que no me discutirá'.

Equivocación por su parte.

Le pregunté cuanto peso se podía llevar; me respondió. 15 kilos.

Y en el equipaje de mano sólo puede llevar 10 kilos”. Menudo caveat. Había que transferir algunas cosas de sitio.

Me fui a un mostrador cerrado, tal y como ella me dijo que podía hacerlo, y empecé la operación. Libros fuera; quesos fuera; chaqueta encima (¡me aso! ¡me aso!).

Dejé una guía de carreteras en el mostrador pensando que no era necesario pagar 90 libras por ella.


Me había costado 4.99. Euros, o libras, da igual. Hoy el cambio es el mismo.

Volví a hacer cola con todo en su sítio y, sin mala intención, al ver una familia con niños tratando con la rubia, decidí irme a otro mostrador.

Si la rubia había sido particular en el trato, su compañera no se quedó atrás.

Como ella no me había atendido en un principio, se negó a atenderme.

Daba igual que la tarjeta de embarque que la rubia sigilosamente se había quedado, y que más tarde comprobé la máquina no te re imprimía, estuviese a menos de un metro de su mano y que se la podía pedir tranquilamente a su compañera. Simplemente no le daba la gana.

Yo no sé nada de su asunto. Vaya con la persona que le atendió”. No es tanto que me molestase lo que me decía, eran las formas.

Era la asunción por su parte de que yo lo que quería era cometer algún truco o engaño y salirme con la mía. Era la manera de hablarme sin mirarme a la cara, como si fuese un ser menor.

En fin. Me resigné a mi suerte y me quedé pegado al padre de familia que, en ese momento, recogía sus 5 pasaportes mexicanos, los cuales, obviamente, eran demasiado exóticos para la rubia.

Hablaré de este señor más adelante.

He de decir que en esta ocasión la fortuna me sonrió. El equipaje pesaba sólo 400 gramos de más y no me hizo pagar por ellos. Del equipaje de mano no se habló. Quizá porque no lo vio, o porque no le interesaba. Nunca lo sabré. Nunca me importará tampoco. Igual he sido demasiado cruel con la rubia en cuestión.

Me fui de ahí, tarjeta de embarque en mano, hacia el punto de seguridad para pasar con aquella bolsa que pesaba más que 1000 pecados juntos. No sin antes volver a buscar los quesos, que se habían quedado en el mostrador.

Todo bien, a su manera, (es decir, teniendo que aguantar la enrevesada e innecesaria burocracia de seguridad de los aeropuertos británicos de hoy en día) y así hasta que subí al avión. El cual por cierto, abordamos con casi 30 minutos de retraso.

Más tarde, al llegar a Madrid, saltó una sirena que nos anunciaba que el vuelo había llegado a la hora. Mentira. Un vuelo que sale a las 08:30 de la mañana y que llega a Madrid a las 12:00 no ha llegado a la hora. Tenía que haber llegado a las 10:30 hora británica; 11.30 España.

Pero claro, como dicen los irlandeses, el demonio está en el detalle. El billete dice claramente que el vuelo sale a las 08:30, y llega a las 12:00. Un vuelo que dura 1 hora y 50 minutos. Según ese parámetro, Ryanair no miente ni se equivoca.

Supongo que si Iberia empieza a imprimir que el vuelo Madrid-Barcelona que sale a las 09:00 del Prat llega a Barajas a las 14:00, y luego resulta que llega a las 10:00, inclusive podría ganar algún premio por llegar antes. Y bien merecido que estaría.

El vuelo

Casualmente tuve la poca fortuna de que una chica francesa rechoncha y maloliente y un chico hip hop del este de Europa, delgado como un fideo y con la mala suerte de haber nacido con un auricular incrustado en cada oído, se sentaron a mi lado.

No me importó mucho esto, al fin y al cabo, en el avión cabemos los que cabemos. Pero si, como ocurrió, Ryanair decide que un cierto número de filas permanecerán vacías (porque sí y ya está), y la gente estamos forzados a sentarnos de 3 en 3, me gusta infinitamente menos.

Ejercicio inútil por su parte ya que, nada más despegar, los hijos del mexicano levantaron la bandeja y se echaron a lo largo de los asientos vacíos, y detrás de ellos, varias personas más. Mexicano inclus.

El mexicano

Este señor me resultó curioso desde que, sin querer, acerqué mi maleta al mostrador y esta invadió su espacio personal de la manera, cualquiera diría, más grosera posible.

Pedí disculpas por la educación que he recibido, pero sus aires de superioridad me causaban risa al viajar en la línea aérea más barata posible. Si vuelas barato, por favor, no te comportes como si fueses en Business. Quizá no soy justo. Supongo que la rubia de botella y dientes de equino le habrá puesto de los nervios. Como hizo conmigo.

Más tarde resultó que el hombre en cuestión tomaba el mismo vuelo que yo. ¡Albricias!


Al no tener nada que hacer más que esperar a que el personal de Ryanair se molestase en aparecer para permitirnos abordar el avión, y sin proponérmelo previamente, me puse a observar a ese señor.

Era alto, y estaba gordo. Panzón. Tenía el pelo, que le quedaba, ondulado, ligeramente canoso, y estaba hecho un baldragas. La camisa manchada y medio fuera.

A pesar de estar vestido como se viste la burguesía occidental, se conoce que llevaba varias horas despierto, o que simplemente su aspecto no le importa mucho. Lo cual es difícil de creer, dada su nariz; operadísima.

A juego de la de su esposa, una mujer menudita, callada; diría que de aspecto humilde emocionalmente, la cual no hizo más que cuidar a los niños mientras él hacía cualquier cosa menos ocuparse de ellos. O de ella.


Más que una pareja, parecían un par de extraños. Durante todo el vuelo este señor esquivó la responsabilidad paternal a cualquier oportunidad.

Con respecto a su mujer, aunque supongo que ocurrirá de vez en cuando, no medió apenas palabra. Era como si él habitara un mundo, y su familia otro.

A veces sus hijos lo buscaban, sobre todo la niña. Les dedicaba el tiempo mínimo, antes de volver a lo suyo, fuera esto lo que fuese. En verdad nada. Parecía un hombre frustrado con la vida (bueno, con esa nariz...igual yo también estaría frustrado. Es que había que verla).

Me pareció bastante triste. No tanto por la esposa, ya que ella es una persona mayor y de sus manos depende su destino, sino por los hijos, que tienen un padre ausente, aunque esté de cuerpo presente.

Era curioso que los hijos se iban con la madre constantemente, que era la única persona de las dos que les hacía algo de caso.

Les perdí la vista en la aduana del aeropuerto.

El Karma...

Antes hablé del universo. Su venganza por mi hazaña quesera tuvo consecuencias. La máquina del metro me cobró por un abono mensual que no salió. Las señoritas de información, demasiado interesadas en el Internet, no podían salir de su perímetro metálico y me dijeron, con un ojo en la pantalla y otro en mi, que me acercara a la ventanilla.

Al final obtuve el abono; no sin antes tener que firmar una devolución del dinero a la tarjeta, y escuchar las excusas de una dependienta del metro muy simpática como embustera que me decía que las máquinas no fallaban nunca y que cuando le dije que, curiosamente, el mes pasado me había pasado lo mismo a mi, y a más de 3 personas a la vez, no tuvo más remedio que decir que, bueno, claro, aquel mes, casualmente, habían recibido un rollo de billetes defectuoso.

Pero que desde entonces no había vuelto a pasar. Hasta hoy.

Lo dicho, el universo es cruel.

Sin embargo, he de decir que salí airoso de mis tribulaciones.

En el trabajo, hoy me dieron un sobrecito con una turmalina dentro. He de lavarla con agua salada para quitar el que más personas la han tocado.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Surrealismo oriental

AOG, Londres

Hay días y hay días. Camino del West End, en la Central Line del metro, me puse a leer el libro de relatos qye me acaban de regalar de Haruki Murakami.

Se titula Blind Willow, Sleeping Woman, algo que se traduce más o menos como 'Sauce ciego, mujer dormida'.

Al llegar a la altura de Holborn levanté la cabeza y reparé en que cerca del 80% de los pasajeros en el vagón era de origen oriental. Enfrente tenía una chica de piel muy blanca, vestida a la última, con novio a juego, que tenía toda la pinta de ser japonesa.

Los demás viajeros, aunque orientales, no podría decir de dónde venían particularmente, exceptuando una familia de chinos que hablaban en voz alta y que pude identificar como tales por la lengua y la ropa. Estaban vestidos como chinos.

¿Cómo se visten los chinos? Pues de manera bastante espartana. La ropa suele ser comoda y de colores apagados. Los japoneses suelen ir o de negro, o disfrazados de teenager americano hasta las cejas de droga con los pelos disparados y la ropa 'tendencias' del momento.

Bueno, pues fue un momento totalmente surrealista, leyendo un relato de Murakami ambientado en Tokio, rodeado de gente oriental...en el metro de Londres.

En fin, cuando llegué a Paddington me puse a pensar que, a lo mejor, el libro tenía el poder de conjurar ciudadanos orientales allá dónde se abra.

La verdad es que no lo pensé en serio, pero sí se me antojó como una idea para un relato que me puse a escribir en el Starbucks un poco más tarde.

Y mientras escribía, de nuevo más orientales.

No tantos como en el metro, pero ahí estaban. Junto a la estadounidense que pensaba que en Starbucks uno puede llevar el portatil para hablar con las amigas por Skype a todo pulmón. Era como una escena de una comedia.

Ella chillando, y todos, y cuando digo todos, quiero decir todos los clientes a su alrededor, la mirábamos con asombro. Era increible.

Hay días y hay días.


Los glamoures del viajero, y el té de manzana

AOG, Londres


Día de viaje y teclado inglés. Acabo de llegar a Londres. Menudo viaje.



He de decir que no me gusta viajar con Ryanair. Justo cuando pensaba que esta línea aérea no podia emperoar -o mejorar-, resulta que van y lo hacen. Lo primero.


La última vez que viajé con ellos, recuerdo que el nivel de 'cutrismo' ya era elevado. Bueno, se han esmerado, aunque quizá en positivo. Me explico.


Desde hace tiempo, Iberia, Líneas Aéreas de España, ha cambiado el diseño de sus asientos. Ahora -me parece que son de Recaro-, Iberia nos ofrece un asiento donde no hay la rejilla de toda la vida.


Aquella que te guarda la revista de a bordo - tan necesaria si has sido tan tonto que no has pasado por el Relais H para comprarte algo que leer-, la botella de agua, el iPod, en fin, todo aquello que necesitas cuando vuelas.


No hay rejilla. La línea de bandera ofrece como mucho, una pequeña ranura donde cabe la susodicha revista de a bordo, y quizá hasta un libro no muy gordo de bolsillo. Bueno, pues así hasta Caracas o hasta donde vueles. Es una pena, pero es Iberia, after all. ¿Qué se le puede pedir a una aerolínea con dotes de mediocridad?


Pues resulta que Ryanair está haciendo lo mismo. Lo de los asientos que no tienen rejilla. Y que tampoco se reclinan. Pero, no te lo pierdas, para ahorrarse unos eurillos más, no llevan ni siquiera la ranura de la revista de a bordo.


Mientras que hasta easyJet te deja la revista en el respaldo del asiento de adelante, Ryanair emplea una azafata o un azafato para pasearse y ofrecerte la revista de a bordo, no vaya a ser que se gasten.


La rejilla en cuestión tiene otra función. El hombre, es decir, nuestra especie, tiende por naturaleza a producir basura a su alrededor.


En un avión, necesitas un sitio donde dejar el café que te has terminado, el kleenex, el sobre de azucar, el envoltorio de los chocolates del duty free que te acabas de zampar, la publicidad que te insertan en las revistas. En fin, todo. Y esto suele terminar en la rejilla y, más tarde, en una bolsa de basura.


Pues no en Ryanair. Todo el desperdicio que produzcas lo has de sujetar hasta que el personal de a bordo decida pasearse con una bolsa de basura (gash bag en el argot aéreo) y dejarte las manos libres una vez más.


Mi educación no me permitió dejar la basura en la mitad del pasillo, pero no puedo mentir y decir que no pensé en ello más de una vez.


Pero el cutrismo de esta low cost fue más allá todavía. Hoy vi algo que nunca hubiese imaginado, ¡faltaba una ventanilla!


En verdad dos, una a cada lado. Justo en la fila 12, donde me senté - y dónde minutos más tarde una chica italiana muy poco agraciada y bastante rechoncha con un novio bastante cachas y de aspecto maghrebí, se sentó junto con ella-.


Y desde donde, al poco tiempo de despegar, los tripulantes de a bordo se quedaron sin sandwiches y bocadillos.

¡Y las ventanas estaban tapiadas! ¿Se puede ser más cutre o más ordinario?


Se puede sí.


También resulta que la aerolínea necesita hacer anuncios cada 30 minutos más o menos para sufragar todo lo que sus ya más que conocidos recargos por todo no sufragan todavía.


Primero para anunciar el servicio de trolley, luego los scratch cards -los cuales, te informan amablemente, hace poco otorgaron a una pasajera de Madrid un Fiat 500-. ¡Pero no se preocupen, aún nos quedan dos! Y a cada rato, un anuncio nuevo. Me parece innecesario. Además de incordiante.


Al llegar a Stansted, hice cola para coger el autobús. Unas señoras africanas, con todo el morro del mundo, se colaron detrás mío y, a los pocos segundos, delante mío.


Decir que estaba sorprendido es poco. Primero dejaron las maletas, como si nada, a través de la barra y enfrente del señor que estaba detrás mío. Después vinieron andando, como si de un paseo se tratara, y se quedaron de pie junto a sus cosas. Como si nada.


Obviamente les tuve que decir que, uno, hay una cola, y, dos, que ésta empieza detras de donde estaban de pie. Me pusieron una cara entre el asombro y el cabreo y con algo de mala leche, una de ellas se fue, dejando a la amiga con las maletas.


Al irse, la señora que estaba enfrente mío, de procedencia india, me contó que ella ya las tenía caladas y ji ji ji, ja ja ja.


Siempre tengo la impresión de que los africanos en Londres son de lo más maleducados. No todos, claro, pero bastantes. Y sospecho que es porque los ingleses, tan propensos a invadir cualquier país de la mano de EEUU, también son muy capaces de pasar de ti campantemente, y a todo lo que no sea británico lo dejan en paz. Id est, lo ignoran.


Tanto se puede colar delante tuyo una tribu de pigmeos como que les puede dar un ataque al corazón, no se inmutarán. Así están. Ellos y los que tenemos que vivir con ellos.


En el autobús, un chico, también africano, se puso a hablar en el móvil con la novia durante media hora. El viaje duró 45 minutos. Y cuando llegamos al barrio de Stratford seguía hablando con ella. Tenía la manía de peinarse el cráneo a cada rato.


Las cosas de Londres.


Ya una vez en casa, me fui a comprar algo de cena. Aquí es día de fiesta (Boxing Day), y todo estaba cerrado menos los negocios no europeos.


Todo menos el turco donde compré un Kebab. Mientras esperaba, el buen señor, y por primera vez en mi vida en esta ciudad, me ofreció un té de manzana. Y al irme, me regaló una lata de Coca Light.


La educación turca. Y el frío londinense de diciembre.





viernes, 26 de diciembre de 2008

Catwoman muere

AOG, Madrid



Y por si fuera poco, hoy falleció de cáncer la famosísima actriz, cantante y, bueno, todo lo demás que su génera obtiene en vida, Eartha Kitt. Tenía 87 años .

Además de cantante de jazz y diva, para mí, fue la famosa "Catwoman" de la serie de televisión "Batman" de los años 1960.

Sólo me enteré de que era cantante cuando vivía en Londres y un grupo de amigos la ponían por las nubes como la diva original, pre-Madonna, Bette Middler, o Barbra Streisand.

Recuerdo que la primera canción suya que escuché se llamaba "I need a man" que uno de mis amigos me comento que pensaba que en verdad se llamaba "I need Amanda", lo cual siempre le pareció curioso.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Navidad 2008

AOG, Madrid




No me siento muy original. Esto es lo que tengo en mente ahora mismo.

1.- Sigo rompiendo vasos. Ayer el verde de Coca Cola, uno de mis favoritos.

2.- Tiene gracia utilizar un recogedor para recoger un recogedor roto.

3.- El día de Navidad, id est, hoy, estoy trabajando.

4.- Ha muerto Harold Pinter,
con 78 años, de cáncer.

5.- En Reino Unido, al igual que en España pero no del todo, la reina dio un mensaje navideño. La cadena Channel 4, quizá la más vanguardista del país, ofreció la oportunidad al presidente de Irán para hacer lo mismo: Aquí el texto completo. La polémica está servida.

6.- El Banco Santander es el quinto del mundo. ¿Quien lo hubiera dicho hace unos años?


7.- En Nueva York, un aristócrata francés -Rene Thierry Magon de la Villehuchet, de 65 años-, se suicida al no poder recuperar el dinero que sus clientes le habían confiado y que él, a su vez, había confiado a Madoff.

En cierta manera es un harakiri de lo más romántico, dadas las circumstancias y el hecho de que Madoff aún no se ha, que sepamos, ni suicidado ni tropezado con la alfombra persa de su apartamento de lujo neoyorquino.


8.- ¡Vivan los Vips! Madrid cierra temprano en Nochebuena. Ayer salí de casa a la 19:50 pensando que podría aún hacer alguna compra. ¡Iluso! Todo, o sea, todo, menos el Vips, estaba cerrado.

9.- Hace unos días, el internet no iba. Resulta que los cables que conectan Asia con América estaban dañados y esto ralentizó la red. ¿La primera de muchas en un futuro próximo?

10.- Una vez más, el papa arremete contra la homosexualidad y a nadie le importa. ¿Hasta cuando habrá que escuchar a la iglesia cristiana berrear?

martes, 23 de diciembre de 2008

Tazas y amistades: las resquebrajadas

AOG, Madrid

Más de una vez me han dicho que todo en la vida tiene una explicación, aunque nosotros no lleguemos nunca a conocerla.

Siempre he pensado que si no la llegamos a conocer, ¿de qué nos sirve saber que un fenómeno tiene una explicación si no vamos a saber cual es?

Supongo que será para no caer en la superstición que, al fin y al cabo, es el arte de aplicar un aire sobrenatural a todo aquello que nos acaece y que no podemos explicar y de, ya que somos animales racionales, evitar que algo malo nos ocurra.

Hace poco en otro post escribí acerca del mal de ojo aplicado a mi persona. Me gustaría decir que ha pasado, pero no sé si es así.

He dejado de romper cosas, aunque el otro día el jamón que me regalaron se las arregló para romper la bolsa de plástico que le aprisionaba y se tiró al vacío rompiendo el recogedor de plástico en 1000 pedazos (no sabía que el plástico podía recrear las propiedades del vidrio tan fielmente). Creo que eso fue más estupidez propia que mal de ojo.

Sin embargo, en la oficina algo curioso ocurrió. Resulta que tenía una taza de cristal que compré en el Burger King junto con un menú hace un par de meses. Era una taza súper maja de Indiana Jones; con un avión y todo. Me encantaba.

Un día, al servirme un café, el vidrio comenzó a resquebrajarse en mi mano. No estalló, pero era un ruido y una sensación muy extraña y poco familiar.


Acabé tirando la taza por si acaso.

Entonces me puse a buscar la primera taza que compré para la oficina: una taza básica de Muji que en su día tuvo una carpa dibujada con rotulador de DVD azul y rojo que se borró la primera vez que la lavé y quedó decorada con puntitos de colores.

Algún compañero la estuvo utilizando pues nunca la veía en la repisa, aunque tampoco la vi en ningún escritorio.

El caso es que cuando la encontré ayer, estaba ésta también rajada. La tiré a la basura.

Me compraré una nueva en enero.

Ayer noche estuve con una amiga muy querida que, de alguna manera, a regresado a mi vida. A veces los amigos se van y, si tienes suerte, vuelven a ti, aunque claro, esta es la visión egoísta del tema ya que ella no regresó a mi si no que, simplemente, volvió a Madrid y ayer la vi , por fin, dos meses después de su retorno.

Me contó, un poco por encima, acerca de su reciente vida. Antes de volver a Madrid una de sus mejores amigas tuvo un ataque de algo que ha afectado la amistad.

No sabe bien si fueron celos, envidia, o qué. El caso es que ella no estaba preparada para el drama. Aún está dolida.


Hace un mes y medio yo también tuve una situación parecida con un amigo inglés muy querido.

No estoy dolido ni molesto con él, pero si hubiera preferido no haber visto ese lado de su personalidad. Sobre todo porque me pareció infantil y aún no le veo explicación ni motivo.


A diferencia de mi amiga, ambos hemos hablado y todo va bien, creo. El tiempo lo dirá.

"¿Por qué pasan estas cosas?"

Mi amiga se preguntaba esto ayer por la noche. Yo, hace años, también me lo preguntaba cuando pasaban. Hoy en día ya no me pregunto por que pasa lo que pasa.


Simplemente trato de lidiar con ello lo mejor posible y, si creo que merece la pena, trabajo para que el río vuelva a su cauce.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Gordo "free"

AOG, Madrid

Ayer, al salir de la oficina, me fui a comprar un billete de lotería. Fui a la cafetería Hontanares en Alcalá/Sevilla. No quedaba lotería.

Entonces decidí ir a Sol, a ver si aún estaban las loteras.

¡Y vaya si estaban!

Toda la fauna ibérica estaba presente en Sol cerca de las 23:00.

Hice cola dentro de un tumulto que estaba desesperado por comprar un décimo.

Al acercarme, y nada más llegar, presencié una pequeña reyerta.

Españoles vs. ladrona de carteras.

Ganaron los españoles.

Por desgracia la ladrona se llevó un puñetazo que le cayó a ella en la cara; a mi en el alma.

Fue dispensado con muy mala leche por un señor, probablemente jubilado, a una mujer, probablemente rumana y gitana, y se lo dio con todo el cabreo del mundo.

La multitud defendió su acción con sus ultrajados comentarios y recuentos.

"Me estaba metiendo la mano en el bolsillo"

"Sentía que me abría la cremallera del bolso"

Obviamente la señora no debería vivir del hurto, y, como dirían más de uno, son gajes del oficio.

No defenderé la acción de la señora pero, con un simple empujón, ¿no hubiera bastado?

Por desgracia, la imagen de ayer vivirá en mi mucho tiempo.

Supongo que lo hará por más tiempo que lo hará en esa señora , que seguro hoy está de nuevo haciendo de las suyas, que no es más que, al fin y al cabo, robar para -es más que probable-, subsistir.

Por la pinta que llevaba, dudo mucho que nadie dé empleo a esa señora jamás. Ni que ella lo vaya buscando tampoco.

Obviamente la Navidad no es tiempo de ladrones, y la caridad no se extiende cuando hay un billete de la lotería de por medio. No hubiera dicho que la violencia sí.

Supongo que si hubiese sido yo al que robaron no estaría escribiendo esto.

Cuando la señora se iba, con la mano en la cara y medio asustada, me fijé que llevaba un monedero entre las manos. ¿Sería el suyo? Espero que sí.

Por cierto, el décimo que compré ayer no resultó premiado.

Esta foto es de la nuca del ganador en España según la BBC, un tal Juan Fernández.

¿Qué durará más, el corte de pelo o el premio?

domingo, 21 de diciembre de 2008

Lotería 2008

AOG, Madrid

Mañana lunes 22 de diciembre del 2008 se juega la lotería en España (por cierto que la página web de la institución no tiene desperdicio- deja que el perro Pancho te traiga suerte).

Desde hace varios días el país entero se consume a si mismo con el tema.

En televisión han dado un reportaje en el cual a las personas que hacen cola en el Doña Manolita de Gran Vía te dan sus consejos para ganar. No hay que pisar el escalón de en medio, o no ganarás.


La televisión muestra a algunos pisándolo, otros esquivándolo. Y a la presentadora gritando para que no lo pise nadie que si no, no ganará.

Obviamente, no todos van a ganar, pisen o no.

Hace unos días, paseando por la Puerta del Sol, oigo a una señora gitana gritando que “el siete se está vendiendo mucho”. Como si eso trajera más suerte, o como guía para comprar ese número, o algún décimo que lo lleve.

En mi oficina, desde hace unos días, los compañeros tratan de vender lotería de su pueblo, que es la lotería normal pero por Proxy.

Hoy mismo están ellos preparando el especial de mañana que nos dará las buenas nuevas.

Uno en particular me cuenta que su abuelo jugaba siempre el mismo número, 37.077 (creo). Que su padre lo heredó; que él lo ha heredado y que espera que sus hijos lo sigan jugando. Al fin y al cabo, es un número que se viene jugando en la familia desde 1939.

"¡Algún día caerá!", me dice.

Otro compañero me cuenta que no es el único. Que eso se ha hecho siempre.

Ayer hablé con mi padre que me llama desde las Américas y me pregunta si he comprado lotería. Cuando le respondo que no, me pregunta que por qué no. Le doy mis razones y me dice que si no tengo esa ilusión, que lo entiende, porque se supone que la lotería hay que jugarla con ilusión.

Más tarde me llama Madame Mère desde Londres y me pregunta lo mismo. Bueno, en verdad no me pregunta. Me llama para recordarme que compre lotería porque da por hecho que lo haré.

Todo el mundo lo da por hecho en España.

Supongo que con la crisis, las ganancias de la Lotería este año serán fabulosas porque, según todo lo que me rodea, y la prensa en su totalidad, dan por hecho que la lotería este año será fabulosa.

He bajado a tomar un café hace un rato y la camarera, al escuchar nuestra conversación, me dice que puedo ir a la cafetería Hontanares en la calle Sevilla, y que ahí siguen vendiendo. lotería hasta tarde. Se ofrece a comprarme un décimo.

Mi pareja me ha llamado por teléfono esta tarde para darme el número del décimo que me ha regalado.

De momento, eso es lo que más ilusión me ha hecho respecto a este festival ludópata.


Mañana España tendrá algún millonario más, aunque no me atrevo a decir que algún incrédulo menos.

Le deseo buena suerte y que lo gaste con salud.

martes, 16 de diciembre de 2008

Economías raras 2008

AOG, Madrid

Este fin de semana estuve en Barcelona. Por la noche, camino del cine, me enteré de que precisamente ese día, los precios de los taxis subían porque, al bajar el número de clientes, el sector se siente con derecho a que sus ingresos no se vean perjudicados, a diferencia del resto del mundo. Crisis para todos menos para ellos. Claro.

Esto se suma a que, por las noches, para asegurar que haya más taxis por las calles de la ciudad condal, los taxis ahora cobran dos euros más a la bajada de bandera.

Porque ellos, hay que entenderse, están cometiendo un sacrificio supremo al hacer su trabajo a ciertas horas del día o, en este caso, de la noche y en fines de semana.

Al volver a Madrid, en el metro del aeropuerto a casa, leo en el periódico que el metro y el transporte público en la capital hará lo mismo ante la bajada en el recaudo por transporte público.

He de entender que el transporte público, en tiempo de crisis, en vez de ser más barato para que el contribuyente se dé un respiro, contrariamente a toda lógica, se encarece para que … bueno, la verdad es que no sé por qué se encarece.

¿Por qué se encarece el transporte público si es público y no privado?

Me pregunto si los taxistas y el metro de Madrid bajarán los precios cuando suban los recaudos.

Es decir, si los clientes vuelven a los niveles pre-crisis, como lo acabaremos haciendo algún día, ¿es posible esperar que los precios bajen?

jueves, 11 de diciembre de 2008

Confianzas varias

AOG, Madrid

España y sus cosas religiosas. Cada día estoy más convencido de que la influencia de la religión católica aún cala entre nosotros aunque no nos demos cuenta.

Ayer el FMI revisó sus previsiones para la economía española avisando de que, seguramente, iría a peor en el 2009.

Obviamente el organismo no llegó a esta conclusión- la cual reafirma y corrige la misma idea, ya expuesta hace un mes-, que lo peor está aún por llegar, de repente y sin más. Alguna investigación y/o análisis habrá hecho.

Leo en El País, que nuestro jefe de Gobierno confía en que las previsiones sobre la recesión sean "erróneas" ya que "lo fueron al no pronosticar la crisis actual". Me sorprende esta declaración.

Me temo que no soy el único sorprendido…


Un empresario ha abordado hoy al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y le ha acusado de no contar la verdad sobre la situación económica. Video e historia, aquí.


No sé de donde saca, ni en qué basa, el señor Zapatero su confianza cuando el FMI pronostica malos tiempos apoyándose en datos, cifras, y demás artilugios económicos para dar un augurio más científico que el trascendental y etéreo deseo del señor presidente del Gobierno.

Igual si el PSOE reza mucho mucho mucho…. la crisis desaparece.

Quizá estoy siendo injusto ya que, obviamente, el primer interesado en salir airoso de la situación económica ahora mismo es el Gobierno socialista.

No cabe duda. Sin embargo, decir eso de que confía, sin más, no le hace ningún favor.

Y menos con una oposición que se limita a criticarlo todo, y a aportar poco al debate, mientras que se arropa en el aspecto de sí saber qué hacer para salir de la crisis, sea esto cierto o no.

Confianzas de otros lares

Hoy, camino del trabajo, en el metro, se subieron tres músicos andinos a tocar la guitarra y cantar “Sólo le pido a Dios”. Ellos confiaban en que los pasajeros les diésemos algunos euros (ya nadie pide céntimos).

En Reino Unido, el partido Torie confía en que dentro de poco se celebren elecciones anticipadas (por no decir que al PP en España le gustaría confiar en lo mismo), y sobre todo ahora que el ministro de Economía alemán ha criticado las medidas económicas de Gordon Brown las cuales, ha dicho, se acabarán pagando dentro de un par de generaciones. No ya nuestros hijos, sino que nuestros nietos.

Según la prensa británica, todo el mundo está sorprendido y ya se habla del cuento de "El traje nuevo del Emperador", en el cual sólo el Emperador se veía vestido cuando desfilaba por la calle, y sólo la gente inteligente podía ver la calidad de sus ropajes.

Peer Steinbrück, parece ser, ha recordado a todos los británicos que su emperador particular no sólo está desnudo, sino que económicamente hablando, está delirando.

Aquí, en Spainisdifferentland, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, aseguró hoy que cada español, "incluidos los bebés, los ancianos y los inmigrantes", tendrá que endeudarse en un millón de pesetas (6.000 euros) debido al plan del Gobierno central de entregar 250.000 millones de euros a los bancos para salir de la crisis, algo que consideró "un absoluto escándalo".

Como momento light del día, me agasajo la vista leyendo acerca del Antikythera griego.

No, no es la imagen de la izquierda.

Se trata de una computadora (ordenador- para que luego digan de anglicismos mientras que nadamos en galicismos) de 2.000 años de edad descubierta en un antiguo naufragio en la costa griega en el año 1900.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

El sonido del silencio

AOG, Madrid

La prensa británica es muy dada a publicar listas en Navidades.

Hoy he encontrado en la página de The Times dos listas enfocadas a las personas que quizá no sabemos del todo qué regalar y nos refugiamos en la música como el mejor de los regalos.

Una de ellas alista los 100 mejores discos del 2008 (según ellos), y la otra , los mejores regalos Navideños para los amantes de la música. Y somos legión.

Hay que decir que lo de la música es uno de los marcadores de los últimos 60 años.

Desde mi infancia recuerdo cuando mi madre nos ponía a Simon & Garfunkel –entre otros-, en un estéreo portátil que llevábamos en el coche a todas partes y mi hermana y yo cantábamos "The Sound of Silence", "Cecilia", "Mrs Robinson" y más canciones desde el D.F. hasta Cuernavaca fin de semana tras fin de semana.

Más tarde, con el advenimiento del Walkman, la música se volvió algo más personificado y mis primeros pinitos como DJ, sin saber ni siquiera lo que era eso, se dieron cuando compraba discos singles y los grababa en un cassette.

Ahí empezó mi gran amor con el consumismo y la música. Mientras que la generación de mis padres compraba álbumes, yo era (y sigo siendo) forofo de los singles.

¿Qué ventaja nos otorga un álbum entero de fulanito cuando sólo queremos una canción de las 12 o 15?

Ninguna.

Hoy en día, con el advenimiento del iPod, el eMule y demás servicios P2P junto con la posibilidad de quemar CDs personalizadísimos en la privacidad del hogar, la industria musical se dice en crisis.

Piraterías aparte, curiosamente no se preguntan por qué un producto que cuesta menos de 20 céntimos se vende a 15 o más euros pero cuando las personas tomamos control de cómo y por qué adquirimos música como lo hacemos, se rajan las vestiduras.

Recuerdo que hace unos años, y por primera vez en mi vida, un amigo que solía hacer teatro conmigo en Londres me explicaba por qué no le gustaba oír la radio.

No me gusta que otros decidan por mi qué música voy a escuchar”. Recuerdo que me quedé sorprendido al darme cuenta de algo en lo que nunca había reparado.

Suicidio o muerte asistida

Hoy, desde Suiza, Craig Ewert, ciudadano estadounidense de 59 años y residente en ese país, decide por sí mismo morir y, por una razón que no entiendo, emitirá el evento por televisión. En Reino Unido lo lleva Sky news y el país está encendido.

La polémica, como dicta El País, al menos en Reino Unido, está servida.

No es el primero en hacerlo, y probablemente no será el último tampoco.

No creo que, al menos de momento, la prensa británica haga una lista nombrando a las personas que han hecho algo parecido.

No es tema navideño, no.

martes, 9 de diciembre de 2008

El dinero nos sobra



AOG, Madrid


Ayer salí de la oficina bastante tarde y tuve la opción de volver a casa en taxi. Llovía y eran casi las 00:00.

Ya que era fiesta, este pequeño ejercicio tardó un poco más de lo que me hubiese gustado, aunque al final conseguí transporte.

El señor taxista me empezó a contar su vida nada más subir a bordo. Me contó que llevaba año y medio en el puesto y le gustaba más que ser camarero, que es lo que había sido toda la vida- su último puesto en Las Rozas-, lo cual le robaba tiempo para estar con la familia.

"O dejaba el puesto o me dejaban", me comentó, casi riendo, pero sobre todo resignado.

Siempre esos ultimatums de pareja que tanto nos marcan al final y que nadie ve en ellos la raíz de muchos males.

Resulta que si eres taxista tienes que librar un día entre semana además de el sábado o el domingo, con lo cual es posible estar con la familia.

El buen señor me contó un poco de su juventud cuando solía ir a un bar en la calle Almirante donde había un piano de cola. "Aunque hace unos 20 años que no voy"; según mis cálculos, en 1988.

Le pregunté si era el Toni2 y dijo que sí.

Me quedé un poco asombrado ya que el bar en cuestión tiene un aspecto de exclusividad y peligro a la vez que no asocié con mi conductor- mi error-.

"Me gustaba gastarme el dinero ahí".

He pasado varias veces por delante y suele parecer un sitio de esos exclusivos y a la vez, algo arriesgados, dado los ‘seguratas’ que suelen rondar a sus puertas a las altas horas de la noche. (¿Altas horas de la mañana?)

"Era joven y me gustaba mucho ese sitio".

Pero el buen señor dejó de ir. Se casó… ¿?

Quizá dejó de sobrarle el dinero.

Londres 2012

Hace unos días estaba en Londres con unos amigos. Les comenté que pasé por delante de un espacio al este de la City donde parece que habrá algún complejo olímpico aún por terminar, aunque, visto lo visto, más parece que están por empezar.

Uno de ellos, escocés, me dijo que los JJOO iban a ser un desastre. Que no había dinero puesto que habían presupuestado mal todo. Que no había espíritu olímpico ni en Londres ni en Reino Unido y que iba a ser una chapuza.

Finalmente, como remate a su argumento, dijo que esos juegos no iban a impresionar a nadie. Su pareja dijo que, después de Pekín, es difícil que ninguna olimpiada impresione.

Parece ser que el Gobierno está buscando financiación por todas partes pues no le sobra el dinero.

Inclusive, según The Guardian, en los bolsillos de la familia real de Qatar.

Empezamos bien.


¿Cual habrá sido el ultimátum que acabó en la candidatura olímpica de Londres?

Siempre he pensado que es un lujo que el país no se puede permitir. Según la prensa, el presupuesto para los JJOO de Londres es de 9.000 millones de libras esterlinas.

Unos 12.000 millones de euros, una cifra que me da por pensar.

Hambre

Al menos 963 millones de personas en todo el mundo pasan hambre, lo que supone 40 millones más que en el 2007, según denunció hoy la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que advirtió de que la actual crisis económica y financiera podría conducir todavía a más gente hacia el hambre y la pobreza.


El propósito de la cumbre mundial contra el hambre de 1996 ,que quería reducir el hambre por la mitad para el 2015, está cada día más lejos.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Buen teatro, mal teatro

AOG, Madrid

Este fin de semana acudí al teatro. La obra, esta vez, era conocida: ¿Estás ahí? De Javier Daulte.

La primera vez que la vi fue en Barcelona. Trabajaban Joan Joel y Clara Segura. Fue tan magnífica que, sin apenas hablar una palabra de catalán, me enteré del 80% de lo que pasaba.

Hace un par de años la vi de nuevo en Buenos Aires.

Era curioso ver una obra estrenada en Londres por un autor Argentino en la ciudad del Plata. No menos curioso que haberla visto en Barcelona en catalán. Me gustó mucho.

Este sábado la pude ver en Madrid. Clara Segura repetía cartelera y junto con ella Paco León.

Exquisita.

Hubo comparaciones, claro. Por ejemplo, Clara Segura en catalán tiene mucha más fuerza que en castellano, más, digamos, mala leche.

Paco León, como siempre, buenísimo como actor.

La única queja por mi parte es el calibre del concurrido y estimado público. Quizá por tratarse de Paco León y ser él una figura de la televisión, el público era muy variado y aquí y allá, alguna señora respondía a los actores de vez en cuando, para incordio de los demás asistentes y, probablemente, de los actores en escena.

No se trataba de un guiñol o una pantomima Navideña.

Le Dieu du Carnage

Hace un par de semanas acudí a ver en el teatro Alcázar 'Un Dios Salvaje' (Le Dieu du Carnage en su título original que no es lo mismo a lo que han titulado en castellano, comme d’habitude…), de Yasmina Reza, autora de Arte (entrevista en El País aquí), y dirigida por Tamzin Townsend- entrevista con ella aquí.

Puedo decir que el elenco, Aitana Sánchez-Gijón, Maribel Verdú, Pere Ponce y Antonio Molero, no estaba muy en forma el día que yo fui.

Al principio parecía que ellas estaban medio dormidas. Aitana se mantuvo en ese estado de quasi sopor hasta el final. Le faltaba energía por todas partes. Ver una mujer enfadada encarnada en una mujer no enfadada es una cosa rara. En verdad parecía que se había tomado un válium antes de empezar la obra.

Maribel, según avanzaba la obra, mejoraba, aunque todavía recuerdo el destrozo de los tulipanes llevado a cabo con la fuerza de un suspiro cuando requería la energía de un huracán.

Cine es cine. Teatro es teatro. Necesitan diferentes típos de energía por parte de los actores.

En cuanto a los varones, a veces bien, otras algo flojitos, aunque más consistentes que ellas.

A veces me daba la impresión que en vez de actuar, repetían el guión, como si se tratase de un ensayo y no la representación.

No busco culpable aunque muchos de mis acompañantes culpaban a la directora.

Al igual que en el Teatro Lara, más humilde que el Alcázar, el público no paraba de interactuar con los actores. Era, además de vergonzoso, cansino.

Parecía un patio de comedias del siglo XVIII más que una obra moderna del XXI (la obra fue estrenada en París en el 2006).

El País dio a la obra una muy buena reseña, al igual que Telemadrid y TVE. Creo que, por desgracia, una de dos cosas ha ocurrido: o no la han visto y se ven obligados a decir que es una buena obra de teatro, o peor, la ha visto y se ven en el compromiso de tener que decir que es una buena obra de teatro por algún interés que desconozco.

Me niego a pensar que no tienen el criterio suficiente.

Ayer comentaba con unos amigos como el Teatro Alcázar, ubicado en la calle Alcalá, había puesto en escena una obra de teatro flojita aunque con actores conocidos, mientras que el teatro Lara, en una calle secundaria algo alejado de Gran Vía, había logrado una súper obra de teatro que te mantiene interesado de principio a fin.

¿Moraleja?

Una obra no tiene por qué ser magnífica por el simple hecho de estar en la cartelera de un gran teatro.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Distancias

AOG, Madrid



Se acaba el año. Poco a poco. Se nos acaba a todos.

Veo mis entradas en este blog y, al igual que el año pasado, me parecen pocas. Admiro a aquellos que son capaces de escribir a diario. Yo, por mi parte, de momento no puedo hacer más de lo que hago. Una de las primeras distancias que me separan de los demás blogueros serios. De momento soy un poco amateur.

Hace un par de días volví a Día de mi barrio. ¿Adivinen quién me abrió la puerta? Sin embargo, la apertura estuvo seguida de un chupamiento de dientes salivoso que no me gustó nada. Obviamente este chico y yo tenemos una relación extraña entre manos. Nos distancian nuestros propósitos.

Estuve en Londres el pasado fin de semana. Llovió y llevé a cabo una mudanza. Hacía más de un año que no veía mis cosas. Aún no he abierto todas las cajas pero, de alguna manera, fue divertido abrir algunas.

Una especie de Navidad anticipadilla. Cosas que se me habían olvidado de nuevo se presentaron en mi consciente. La distancia que me separaba de ellas es menor.

Ahora estoy en un barrio nuevo, al Norte de la ciudad. Un barrio con Judíos y, según me dicen mis amigos, “trendy”.

Mientras que estoy ahí, dejo atrás las ocurrencias de la prensa española acerca de la señora Aguirre y su paso por Bombay y me encuentro inmerso en la visión británica de las cosas- la distancia emocional entre Reino Unido y la India es superior a aquella entre la India y España-.

Vuelvo a Madrid para darme de morros con un nuevo atentado de ETA. La banda terrorista ha asesinado a un abuelo de 71 años. Nacionalista para más señas.

Empresario de los de la base, no un "capitalista especulador", según reza el diario Público.

Alguien que ha trabajado toda su vida.

¿Y para qué este atentado? ¿Para que el País Vasco sea un país independiente?

¿En serio?

¿Independiente de España y Francia pero dependiente de la ETA secular seculorum?

¿Cuántos asesinatos más nos quedan?

De Londres a Madrid no sólo hay una distancia física. La distancia también es emocional.

E ideológica.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Días de Turmalina Negra

AOG, Madrid

Hay semanas en las que no pasa nada. Tu vida discurre de manera normal (en lo que cabe) y que las cosas se suceden de manera orgánica. Natural y sin más.

Esta no ha sido una de esas.

Primero, resulta que el chico africano del Día, al que no doy propina por abrirme la puerta, me la ha dejado de abrir la puerta susodicha.

Francamente es lo mejor que podía pasar. No me gustaba que me abriese la puerta esperando una propina que yo nunca le daba. Hace unos días me vio y la mano que se acercaba al pestillo de pronto volvió como medio enfadada y fatigada al costado de su dueño.

Me miró. Le miré. No cruzamos palabra, pero creo que el pobre chico estaba fastidiado al ver que nunca le doy nada y él venga abrir y cerrar la puerta.

No le hubiese dado más importancia de no ser por lo demás que ha pasado esta semana.

Primero, me he pasado los últimos 7 días rompiendo vasos y platos.

El primero, el que más me dolió, era un vaso medio púrpura de Coca Cola de los que te dan si compras algún menú súper especial de McDonalds. Bueno, ese vaso ha desaparecido de la manera más escandalosa posible.

Primero saltó (sí, saltó, como suicida islámico) desde la repisa hasta la pila de lavar platos donde se rompió en 100 pedazos y de donde siguió en su misión suicida hasta el suelo donde los restos se estamparon contra el piso haciéndose añicos. Había cristal roto por todas partes.

Algún trozo me cortó un poco la pierna al caer (o quizá al saltar) y he estado con una tirita toda la semana. También tuve polvo de cristal en las manos y creo que hasta en la cara un poco del primer impacto.

En fin, una tragedia doméstica-cocacolistica.

Bueno, la semana siguió igual, con accidentes no todos los días pero casi.

Hoy, en la oficina, ya he roto dos platos al tratar de coger una taza. Primero tiré uno, y al tratar de salvarlo, tiré el otro.

Zás, plink, crash.

Todo fue bastante escandaloso, hay que decirlo.

No contento con luchar contra la loza del mundo y sus aliados cristalinos, también tuve poca suerte en el teatro.

El sábado fui a ver “Los impresentables” en el teatro Arlequín, dirigido por Antonia San Juan. La obra es del dramaturgo Tomás Afán. Aquí una entrevista con este individuo.

Francamente, no me gustó un pimiento. Los actores, Christian San Pedro, Luis Fer Rodríguez y Mª Carmen Sánchez, hicieron lo que pudieron con un guión que pretendía ser gracioso pero que en verdad no lo era.

No hay nada peor que una obra en la cual los actores se están muriendo de la risa en el escenario porque algo gracioso ha pasado y el público mira pensando “¿qué me he perdido?”.

Cuando pasa por octava vez es obvio que lo que te has perdido es la posibilidad de haber ido a otro espectáculo más gracioso.

No los culpo a ellos, ni a la dirección de la señora San Juan. Solo me pregunto con qué criterio alguien pensó que esa obra es verdaderamente graciosa.

No diré que el público no se reía. Algunos reían. Yo sólo lo hice en dos ocasiones. Precisamente el público cayó en esas.

Hoy en el trabajo, después del estrepitoso incidente con los platos de la cocina de la oficina (¡¡Ayy!! ¡¡Esas cacofonías!!) una compañera me dijo que igual lo de los platos es porque alguien me ha hecho un mal de ojo.

Lo que me faltaba.

La buena mujer me dijo que a ella le pasó una vez y que se compró una piedra de turmalina negra, que lo “recoge” todo y a ella le dio buen resultado.

Al ver mi cara de “¿Que qué?”, me dijo que la próxima vez que vaya a Ciudad Real me trae una.

Se lo agradezco. No creo que pueda empeorar las cosas.

Ahora me queda la duda de quien me habrá hecho eso del mal de ojo.

¿Habrá sido el chico del Día? ¿algún mal amigo? ¿la frutera de la plaza?

Pensándolo bien, mejor que una piedrita igual necesito un pedruscón.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

El tiempo y el reloj

AOG, Madrid

Hoy fui a cambiar la pila en mi reloj. Por suerte, y sin que yo me diese cuenta hasta hoy por vez primera (¿cuantas veces nos pasa esto en la vida?), en mi calle hay un sitio que vende relojes.

Digo sitio, porque no es una relojería ni una joyería. Se trataba de una tienda donde venden relojes, y collares de perlas, y trofeos de golf, y copas, platos y bandejas de plata. La vitrina tiene pinta de antigualla y el interior igual.

Tuve que llamar a un timbre para que la señora del sitio me abriese. Cordialmente me cogió el reloj y me invitó a sentar en una silla de madera con asiento de terciopelo azul antiguo. Usado. Viejo.

Lo primero que me llamó la atención fue la araña de cristal. Estaba no sucia, sino oscura. Sin brillo. Sobre cada bombilla, reflejado fielmente en el techo, había una mancha negra que concordaba con cada brazo del aparato. Me pareció que el techo no se pinta desde que Franco vivía.

Después me fijé en las vitrinas. Eran de madera y con ciertos adornos neoclásicos. Todo a escala pequeña y poco importante. El fondo de cada vitrina era un trozo de madera marrón, brillante, que tendría el grosor de uno o dos folios.

El local era oscuro y pasado de moda, aunque dudo que jamás lo estuviese. Su elegancia era engañosa pues en verdad no lo era. Era un sitio servicial disfrazado de joyería de lujo sin lograr ser ni lo uno ni lo otro.

Mientras esperaba, la dueña pulía un par de copas plateadas con unos guantes especiales. Solían ser blancos, pero el uso los ha ennegrecido.

Al cabo de un rato, una chica pelirroja me avisó de que no mi reloj tiene algún problema y que no ha cambiado la pila.

Me acompaña hasta la puerta.

Tras de mí sentí que dejaba una especie de puente entre dos épocas donde gente de hoy, la chica, convive con el pasado de sus padres, el cual no ha sido renovado.